En las entradas anteriores (parte 24 y 24 bis) expliqué mis intentos de usar Wayland en mi equipo, incluyendo algunas concesiones (pasar de Cinnamon a Plasma, de Mint a KDE Neon) y no pocos problemas (Snap, PipeWire, dependencias...). No conseguí un sistema estable, así que he dado un paso atrás y he probado con otra distribución: Kubuntu 26.04.
Ésta será una entrada fea y aburrida. Solucionar un problema que no debería existir, causando otros problemas que tampoco deberían existir, hasta dar con una solución equivalente a derribar un edificio y construir otro nuevo porque el desagüe de la cocina se atasca. No hay interfaces bonitas, ni líneas de comandos, ni soluciones elegantes. No obstante, he conseguido que todo funcione por fin, y este blog es el sitio adecuado para explicarlo.
