En las entradas anteriores (parte 24 y 24 bis) expliqué mis intentos de usar Wayland en mi equipo, incluyendo algunas concesiones (pasar de Cinnamon a Plasma, de Mint a KDE Neon) y no pocos problemas (Snap, PipeWire, dependencias...). No conseguí un sistema estable, así que he dado un paso atrás y he probado con otra distribución: Kubuntu 26.04.
Ésta será una entrada fea y aburrida. Solucionar un problema que no debería existir, causando otros problemas que tampoco deberían existir, hasta dar con una solución equivalente a derribar un edificio y construir otro nuevo porque el desagüe de la cocina se atasca. No hay interfaces bonitas, ni líneas de comandos, ni soluciones elegantes. No obstante, he conseguido que todo funcione por fin, y este blog es el sitio adecuado para explicarlo.
El gran escollo de Mint 22 (basada en Ubuntu 24.04) es que contaba con una versión de Plasma anticuada que aún no soportaba del todo bien a Wayland, por eso pasé a KDE Neon, una Ubuntu 24.04 con repositorios extra que incluyen las últimas versiones de Plasma.
En KDE Neon, Wayland funciona muy bien, pero el audio me estaba dando problemas por el nuevo servicio de audio, PipeWire. Intenté reemplazarlo por el viejo y fiable PulseAudio, pero el escritorio Plasma actual impide instalarlo a menos que se meta mano a meta paquetes, dependencias y demás. Conseguí hacerlo funcionar, pero después tuve problemas para actualizar el sistema.
Acabé revirtiendo los cambios a los paquetes, quitando PulseAudio y dejándolo todo por defecto. Intenté resolver esos problemas de PipeWire invocando extraños parámetros de configuración en archivos arcanos, lo que consiguió mitigar el problema pero no resolverlo.
Después de valorar posibles causas, me encontré con que Ubuntu 24.04 (y, en consecuencia, Mint 22 y KDE Neon) utiliza una versión muy antigua de PipeWire con muchos problemas conocidos, que parecen no estar presentes en versiones más recientes. Bien, y ¿qué distribución tiene Plasma y PipeWire actualizados? Pues, entre otras, Ubuntu 26.04, y su prima hermana Kubuntu 26.04. Pues vamos al lío...
Funcionó.
En Kubuntu 26.04 tengo Plasma 6 sobre Wayland sin fallos evidentes, y el PipeWire que trae se comporta como debería.
Primero arranqué desde otra partición (la de KDE Neon que me hice para pruebas), borré manualmente todos los archivos y carpetas fuera de /home, y todo lo de dentro que no fueran archivos míos y configuraciones que quisiera conservar. Luego descargué una ISO de Kubuntu 26.04 minimal. y la copié a un bonito pendrive que tengo con Ventoy.
¿Por qué la Minimal? Pues porque soy muy especialito y la mitad de las aplicaciones predeterminadas las acabo teniendo que desinstalar para poner las que me gustan. En la "minimal" sólo tengo que preocuparme de instalar las que me gustan, sin el cacao que es buscar una por una las que no uso, desinstalarlas, eliminar paquetes sobrantes, restos de configuraciones...
Arranqué desde el pendrive con el instalador de Kubuntu, seleccioné la partición adecuada, la marqué para montar en / y que no la formateara. Así, el sistema crea todos sus archivos y configuraciones así como los archivos predeterminados del usuario, pero sin sobrescribir los que dejé. El resultado es que, después de instalar, muchas cosas seguían tal y como las dejé en el sistema anterior: Máquinas virtuales, juegos de Lutris, configuración de algunos programas (Audacious, Pluma, Nemo...), el perfil de Firefox, mis scripts... De hecho, con el sistema recién instalado, pude continuar escuchando música por donde lo había dejado, las pestañas del navegador seguían abiertas y los juegos con mis partidas guardadas. Eso me ahorró varias horas de copias, instalaciones y configuraciones.
Ni siquiera he tenido que pelearme con los puñeteros paquetes Snap. No sé si por ser Kubuntu o por ser Minimal, esta distro no hereda la paquetería Snap de Ubuntu. Tanto mejor: estoy cansado ya de las peleas al desinstalar el Firefox en Snap, instalar el de sus repositorios y tener conflictos entre los perfiles de ambas versiones.
Llevo alrededor de una semana con Kubuntu y, en general, todo bien. El navegador me petardeaba a veces al reproducir vídeos de YouTube, pero forcé el renderizado de vídeo por hardware (en el about:config, establecer el valor gfx.webrender.all en "true") y se acabaron los tirones. En Audacious tuve algún que otro salto en la música cuando algún otro proceso generaba picos de consumo de CPU, pero le cambié el driver de salida de PipeWire a PulseAudio ("Ajustes -> Audio -> Complemento de salida"; sigue usando PipeWire pero a través de la capa de compatibilidad con PulseAudio) y arreglao.
Los juegos de Windows van como un tiro, los emuladores que he probado también, los vídeos, las películas, la música, el escritorio, las ventanas... Por fin, sin tearing ni cuelgues extraños.
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